aqqu oloqía y antqopoloqía b l yaclml nto QIB Q ño PQínclp, 11.

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) \ 1 \ \ \ ~ i.' \ ) i ~ ~. ~\ J aqqu oloqía y antqopoloqía b l yaclml nto QB Q ño PQínclp 11. José Ramón Ortiz Laura López Armando González Francisco J. Robles.

arqueolocjía y.mtropootí.\ 1l~~1 y.\clml~~nto RmeReño príncipe 1\. Aranjuez es conocido por su vinculación a la Corona Española. Concebido como Real Sitio en el siglo XV los monarcas que se han sucedido a lo largo de la Edad Moderna y Contemporánea han ido dando forma a un patrimonio artístico y natural de indiscutible valor. Sin embargo la riqueza cultural de Aranjuez va más allá de estos quinientos años de historia. El río Tajo ha propiciado durante milenios el asentamiento de población en sus orillas. Por ello se explica el interés del término municipal de Aranjuez catalogado por la Comunidad de Madrid como Zona Arqueológica desde 1989. Estos yacimientos que se van descubriendo paulatinamente en Aranjuez discurren desde el Paleolítico hasta la Alta Edad Media. El estudio que da título a este segundo número de la serie Aranjuez. Stvdia se centra en uno de los hallazgos arqueológicos más destacados. Situado en el casco histórico de Aranjuez el yacimiento Príncipe ha permitido aproximarnos al hombre de la Edad del Bronce y a la organización de su habitat en una terraza del río Tajo. El análisis ha sido realizado por los arqueólogos José Ramón Ortiz y Laura López y los antropólogos Armando González y Francisco J. Robles. Los autores presentan un estudio riguroso y científico basado en la confluencia de dos ciencias complementarias dato que ha de subrayarse. La conferencia que acompaña la presentación de esta monografía pretende además conjugar una investigación profunda con una necesaria aproximación al ciudadano de la arqueología urbana de nuestro municipio. El tema de la presente monografía responde perfectamente a los objetivos de la serie Aranjuez. Stvdia coordinada por la Concejalía de Educación Cultura y Universidad del lmo. Ayuntamiento del Real Sitio y Villa de Aranjuez a través del Archivo Municipal. La difusión de investigaciones de carácter científico de interés para nuestro municipio y llevadas a cabo por reconocidos especialistas vuelven a estar presente en esta segunda entrega. En este sentido estamos seguros de haber acertado con la elección y el encargo realizado a este equipo de investigadores y científicos. Y estamos seguros de que esta segunda monografía constituye un paso firme hacia la consolidación de esta línea de publicaciones que periódicamente se acercará al vecino de Aranjuez al ciudadano deseoso de conocer distintas facetas de su historia y prehistoria desde trabajos documentados y de rigor metodológico. Este viaje en el tiempo que nos aproxima a la Edad del Bronce me lleva a manifestar mi entusiasmo por el legado histórico y arqueológico de nuestra ciudad y la satisfacción por contar con profesionales que nos ayudan a comprenderlo y disfrutarlo. Portada: Antropomorfo sobre cerámica. 1 Edad del Hierro. Camino las Cárcavas (Aranjuez). D. José María Cepeda Barros Alcalde de Aranjuez Edita: lmo. Ayuntamiento del Real Sitio y Villa de Aranjuez. Delegación de Educación Cultura y Universidad. Coordinación de la Serie: Archivo Municipal. Maquetación e mpresión: Gráficas Arminio S.L. Depósito Legal: TO-1041-99 3

arqueología y.\ntropolo( í.\ ód y.\clml nto RB R ño prínclp. 11. t t 1 La publicación en 1985 de la Ley de Patrimonio Histórico Español y concretamente la declaración por parte de la Comunidad Autónoma de Bien de nterés Cultural (Ele) a Aranjuez con categoría de Zona Arqueológica en el año 89 por una parte; y por otra la iniciativa del Ayuntamiento de Aranjuez al incluir una normativa específica arqueológica en el PLAN GENERAL DE ORDENACÓN URBANA aprobado en 1996 han hecho posible que se pueda conjugar mejor la modernización de Aranjuez con el respeto y la salvaguarda de los valores y elementos patrimoniales pretéritos que han dejado huella en el devenir histórico del carácter ribereño. El presente estudio es consecuencia directa de este marco jurídico en el que se aúnan las voluntades políticas empresariales y científica~. "Arqueología y Antropología del yacimiento ribereño de la C Príncipe 11" número 2 de la serie ARANJUEZ. STVDA supone algo más que una aproximación o primeros resultados de una de las numerosas intervenciones de arqueología urbana de urgencia que se vienen realizando en nuestro municipio en la última década. Asimismo debe entenderse esta monografía como un trabajo riguroso e interdisciplinar de uno de los aspectos que por su antigüedad ha resultado más oscuro y difícil de desentrañar; razón por la cual el estudio pretende armonizar tanto el discurso científico riguroso que acerque a otros investigadores al conocimiento de nuestra comarca como hacer llegar de manera prioritaria a todos los ribereños el conocimiento de su patrimonio cultural. Por otra parte la forma expositiva de esta publicación resulta también una novedad donde se integran en el mismo plano (y no como meros apéndices) las conclusiones efectuadas por dos tipos de Ciencias: una social (la Arqueología Prehistórica) y otra natural (la Antropología Física). Se trata por tanto de un análisis y puesta en común de las conclusiones histórico arqueológicas e igualmente antropológicas que buscan reconstruir no sólo los modos de vida de nuestros antepasados de la Edad del Bronce sino el propio aspecto físico de los ribereños en fases anteriores a la historia Es ante todo un estudio científico que da fe de la HistOlia de Aranjuez como documento vivo de unión entre el presente y pasado antes y después del Real Sitio. El punto de partida es un yacimiento prehistórico que se instaló en el mismo enclave posteriormente ocupado por una ciudad bien planificada; que eligió ese lugar privilegiado que luego habría de albergar los palacios y arquitecturas de personajes decisivos de la historia hispana. nusual cuanto menos y espectacular por lo que representa. es la aparición de un enterramiento. No sólo se debe al hecho de ser caso único en el casco histórico de Aranjuez. La propia disposición del cadáver de colocación ex profeso como sepultura en una estructura al uso para ello resulta si no caso único sí excepcional en el ámbito regional de la Meseta Sur. De esta forma la presente publicación va más allá por cuanto desde una labor exhaustiva incardina nuestro municipio en el marco peninsular y en el ámbito cronológico del 11 Milenio A. C. Esta labor por otra parte no resulta fácil sobre todo si se tiene en cuenta el 6'1Ueso de publicaciones que se dedican al tema y el ingente caudal de información que se genera continuamente. No en vano sus autores llevan más de diez años realizando intervenciones arqueológicas en nuestra población. Motivo que los convierte en amplios conocedores de nuestra prehistoria sobre la que comenzó su formación en el ámbito universitario. En igual medida han abordado nuestra historia más reciente a raíz de su experiencia profesional que se centra en el análisis de la evolución de cada uno de los inmuebles y solares sobre la base de la documentación histórica. La presente publicación es testimonio de la afortunada combinación de un perspicaz análisis de la evidencia arqueológica con un acertado empleo de las fuentes documentales como instrumento de trabajo. Pero en definitiva se encamina al conocimiento de nuestro municipio desde esa necesaria perspectiva que entiende la historia de Aranjuez como un continuum entre el pasado prehistórico y la actualidad. M a. Magdalena Merlos Romero Archivera Municipal de Aranjuez 5

arqueología y \ntropologí\ () l yaclml nto RB R ño prínclp 11. LA ARQUEOLOGA y SUS CRCUNSTANCAS: DOCUMENTACÓN ACTUAL DOCUMENT ACON HSTÓRCA. j A principios de la presente década se desarrolló en el casco urbano de Aranjuez (Fig.l) la excavación arqueológica de un nuevo yacimiento. denominado por el lugar de aparición C PRÍNCPE de Aranjuez. Su documentación fue efectuada} con motivo del proyecto de construcción de un nuevo inmueble. y sobre el cual existen dos publicaciones anteriores 2 a modo de avance en la investigación. que junto con el presente supondrán la documentación final y presentación del yacimiento a la sociedad ribereña. Fig.l.- Situación del yacimiento Príncipe en el casco urbano de Aranjuez. Su localización se presentó como el primer yacimiento documentado dentro del casco histórico confirmando la declaración de Bién de nterés Cultural -BC- con la categoría de Zona Arqueológica -ZOPA- para el Real Sitio y Villa'. Se amplió con ello el catálogo de múltiples elementos patrimoniales. abriendo una amplia serie de posibilidades investigativas tanto locales La arqueológica fue realizada por parte de los dos primeros firmantes pertenecientes a ARGEOS. ESTUDO DE ARQUEOLOGÍA Y la antropológica por los dos últimos adscritos a la UNDAD DE ANTROPOLOGÍA Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. El seguimiento arqueológico fue financiado por la empresa ALPAJES S.L.. mientras que las investigaciones aquí vertidas han sido patrocinadas por los propios firmantes. 2 Estas han sido en primer lugar la presentación a la comunidad científica autonómica en la 1" Reunión de Arqueología Madrileña (ORTZ y LÓPEZ. 1996) y en segundo la presentación ante la comunidad internacional mediante una ponencia y comunicación al 2 Congreso de Arqueología Peninsular (ORTZ y LÓPEZ. 1997). Mediante el presente artículo finalizamos con la presentación ante la comunidad más cercana e interesada espacial cultural y emocionalmente. 3 Máximo grado de protección ofrecido por las distintas leyes en materia de Patrimonio Histórico tanto estatal como autonómica. así como los distintos Reales Decretos y sentencias del Tribunal Supremo. 7

como autonómicas en el panorama prehistórico tanto d.. yacimientos arqueológicos en suelo urbano.'n d '.. e ~nterpretacon como de gestión de el yacimiento supere en extensión los lími~es ~et~~arta~~s ~ mcluso apoya~os la hipótesis de que únicamente hemos podido circunscribir el estud' mdu~ e ocumentado S ben por el momento 10 a os atos arrojados por este solar 5. '. La zona donde se ubica el solar ha tenido una di.... condconado las características de conserv. d s~mt~ evolucon ~re e hlstonca que ha éstas debemos destacar cuatro ru ' acon y ocumentacon del yacmento prehistórico. De Real Sitio y Villa: g pos de actuacones en conjuncón con el desarrollo urbanístico del ti Por una parte a la vista de la documentación histórica ro o.. medi.evales que esta zona del casco debió tener ade~ás de p p nemos el ~~ntemmlento en etapas las dlstmtas dinastías _ Trastámara Austrias-' lugar de OCO y cazadero real por parte de militares heredamientos proyecto' s hl:dra'u'l' y sus estructurasrelaconadas -encomiendas de órdenes COS etc - como area d h' bosques huertas cultivos de secano olivares v' 'n-ed.' h d' 6 e aprovec amiento de recursos - " os-y a los. 21 Con esta morfología se mantuvo prácticamente intacta hast b'. último se produce la auténtica configuración urbanística del Si~ /e; entrad~ el sglo XV. En este de la dmastía horbónica para cambiar la imag d S.. 10 avorecl a por los pnmeros reyes en e un (la por una Villa o "C" d d" d' concepto borbónico europeístico del té' P ' U a me lante el P. rmmo. ara e o se realizaron dos 1 b.. nmero permitir el establecimiento de nuevos inmuebles ' " ". a ores mportantes: mportante la planificación de dicho asentamiento De 'h~ poblacon en ~ termmo y segundo y más arroyadas colaterales al río Tajo por esta'.'. cho las explanacones reahzadas sobre las mediados de ese siglo _ 1750-1761- duo tmarlgen zqu.lerda se producen con Felipe V y sobre todo a - ran e e corto remado de Fe d V. -mediante los proyectos de Bonavía y M. rnan o establecendo las bases " arquet- tanto para el trazado urban construcclon de las casas nobles cercanas al Palacio Real. o como para a 31 Pero es con Carlos y Carlos V cuando se rodu. "... nobles de la calle d P' " P JO la autentca construccon por parte de los e flnc/pe prolongada durante todo el siglo XX. Encontramos por ello ------------------ 4. Puede encontrarse una serie de tendencias ye'em los de e ". López y Ortiz (LÓPEZ y ORTZ. 1993).. : p. g stlon aplcada a municipios y organismos locales en 5 Est~mos convencidos de que en futuros proyectos tanto en inmueble' '... urbamstlcos cercanos puedan ser documentad.. s adyacentes como en vlanos. o proyectos a atenclon. del alto riesgo de destruc. os nuevos d e ' ementos pertenecle n t es a este. ' D e esta forma llamamos d. b clon que supon na la remoción de t' ' ocumentación arqueológica previa. errenos sm efectuar las labores de 6 SgUendo la documentación antigua refle d d" 1804-1993; LÓPEZ y MALTA 1876_198J)a a.:n. os stmtos gr?bados y textos (AL V AREZ DE QUNDÓS l 'o as como en los artlculos y j".. p ammetnas -grabados y planos (VV AA 1991).. monogra las mas actualzadas sobre MERLOS 1997. MERLOS. 1998; GRAND'E 1985~. Y estudos (BONET CORREA. 1987; MERLOS. 1995 7 Este hecho se puede ver reflejado en la multitud de i f. realizados por nosotros como por parte de otros. '1 n onnes realzados sobre solares del casco urbano General de Patrimonio de Madrid y.'. arqueo ogos que se encuentran depositados en la Dirección que umcamente han aportado dat. contemporáneas. Esto Contrasta con el al " d. e.. os precsos para etapas modernod ocumentados tuera ' de casco urbano. uvlon ' e mlormaclon referente a yacmentos '. prc e históricos b d " cercanos a este o no durante el siglo XX f d ' a ores esarrolladas en las primeras déclda d' 1 " ' y un amen talmente con las d A. ' s e slg o o por la mas cercana el b. d C e ranjuez la excavación de la necrópolis '. d' d C. a oraclon e a arta Arqueológica T.. VSlgO a e acera de las Ra esma y TeSS de Muñoz (MUÑOZ 1992 1991 ).'.. nas o para etapas más antiguas la prehistórica por parte de 1 Rus y el' '. y e.~. as como los recentes descubrimientos de macrofauna.. mmmente y aun en est d' '.. Valdelascasas (ORTZ y LÓPEZ 1998).. u 10 yacmento calcoltlco de Primer Quinto de 8 \Rqu oloqí.\ y mtropolo( í.\ b l y.\clml nto RB R ño prínclp 11. residencias tanto palaciegas como de servicios del Estado Corona y Villa representados por los palacios de los Duques de Osuna el Palacio de Godoy Cuarteles Cárcel etc.. A partir de mediados de siglo otras posesiones más cercanas son los palacios como el de José Palafox Careaga etc. que condicionan toda la etapa moderno-contemporánea del lugar permanecido estables hasta las últimas décadas del siglo XX...t A finales del presente siglo se produce el derribo del inmueble anterior reflejando las tareas arqueológicas que su construcción debió afectar parcialmente a nivel de cimentación al solar en su.ona sur o más elevada. Por último y a raíz del proyecto del nuevo edificio residencial y de servicios se produjo la localización del yacimiento que aunque no intervenido completamente en área sino mediante sondeos estratigráficos así como zapatas de cimentación del edificio ha facilitado la conservación intacta inferior al edificio. Esta planificación histórica generalizada a todo el casco histórico ha producido que la mayor parte de las posibles evidencias prehistóricas en el casco urbano hayan sido desmanteladas faltando por completo auténticos niveles de ocupación más antiguos que los modernocontemporáneos. Si bien existen zonas como la del citado solar que por encontrarse en áreas próximas a las posesiones reales -jardín del Príncipe- y zonas escasamente urbanizadas -caso de la Calle de la Reina y zona ligeramente superior o escarpe de la terraza donde se sitúa el caz de las A ves- hayan gozado de mayor conservación de sus condiciones orográfico-topográficas y sedimentarias salvándose dicho emplazamiento prehistórico. Asimismo tendríamos que sumar otros factores como la escasa cimentación de los edificios anteriores la inexistencia de alteraciones bajo nivel de rasante -escasas conducciones pavimentaciones de encachados a ras de suelo que han aislado los depósitos inferiores- así como la mayor relación a favor de superficies libres de construcción dentro de las posesiones o estructuras efímeras o de menor rango arquitectónico y por tanto de menor alteración asociadas a las residencias principales. DOCUMENTACÓN ARQUEOLÓGCA Situado sobre el escarpe de la primera terraza del río Tajo anterior y cercano a la captura del río Jarama con una altura relativa de 9 m. y absoluta de 499 m. en la margen izquierda por encima de lo que históricamente ha sido una zona de inundación t1uvial así como meandriforme con pequeños cambios de dirección del cauce. La posición del yacimiento es de ligero desnivel en dirección al río con un mayor desarrollo estratigráfico del yacimiento conforme nos acercamos al escarpe. El seguimiento arqueológico efectuado en el solar se realizó mediante distintos tipos de actuaciones. En primer lugar se llevó a cabo la documentación tanto de Carta Arqueológica de la Dirección General de Patrimonio (VV AA 1985) como de los documentos referentes al solar custodiados en el Archivo Municipal. Una vez aprobado el proyecto de actuación arqueológica y ya demolido el edificio anterior se procedió a la realización tanto de la prospección superficial como de sondeos arqueológicos de valoración -seis cortes denominados C -C6-. Posteriormente una vez confirmada la existencia del yacimiento en estratigrafía se procedió al seguimiento de nuevos sondeos coincidentes con las zapatas de cimentación del proyecto constructivo -que serían las únicas que afectarían al depósito arqueológico- que pasaron a denominarse zanjas -Z-. Sobre una de estas últimas se registró el enterramiento -Z57- que fue ampliado y documentado en extensión tanto del nivel arqueológico como de la estructura de inhumación. 9

arqu otoc;ía y antropotoc;ía b t yaclml nto RB R ño prínclp 11. En resumen según la documentación obtenida durante el proceso de excavación podemos distinguir una serie de elementos arqueológicos detectados. Así el yacimiento se compone tanto de un único nivel arqueológicamente fértil como de una serie de estructuras diferenciadas en la zona norte y centro del solar afectadas por las alteraciones históricas ya definidas y que ha supuesto la pérdida parcial de los niveles de ocupación. A) SN ESTRUCTURA DEFNDA -Nivel Arqueológico-. Se trata de un depósito estratigráfico que engloba distintos restos arqueológicos pertenecientes al yacimiento. La mayor potencia de éste ha sido documentada en la zona norte -la más cercana al río- decreciendo paulatinamente hacia el sur. Este nivel se adapta a las condiciones topográficas del terreno y engloba de forma heterogénea los restos y suelos de ocupación o pisoteo entre las distintas estructuras arqueológicas -silos enterramiento etc.- que se desarrollaron en profundidad -seccionando el depósito inferior de gravas y arenas de la terraza- y pertenecientes a un verdadero asentamiento. Los materiales arqueológicos sobre todo los de tipo cerámico -lítico y óseo- aparecen aquí con un alto grado de fragmentación y alteración que se interpreta como una tardía deposición del material dentro del depósito englobante y expuestos por lo tanto a fuertes alteraciones postdeposicionales -de carácter tanto antrópico como natural-. B) HOY A "SLO O FONDO DE CABAÑA". Representado en la zona centro-oeste del solar reneja una estructura negativa _ subterránea- denominada silo -fosa hoya fondo etc.- alterada en su zona superior por los niveles modernos por lo que nos encontramos únicamente con su zona basal excavada sobre el nivel de terraza fluvial infrayacente. Esta arroja una serie de materiales cerámicos fragmentados en menor medida que los pertenecientes a los niveles superiores -descritos en la categoría anterior- fruto de su ambiente cerrado y sellamiento en época de abandono de dicha estructura y prácticamente contemporánea del uso del asentamiento y principios de la conformación del depósito arqueológico. Asimismo la presencia de una capa de arenas finas por debajo de los materiales cerámicos -a modo de solera y drenando el terreno- corrobora la hipótesis de que en algún momento esta estructura pudo estar en uso como contenedor -preparación y almacenamiento de simiente acceso a recursos hídricos freáticos tipología cerámica de contenedores o vasijas de almacenaje etc.-. Tras la pérdida de dicha función primaria pasaría a detentar la función de basurero como suele ser habitual en estas estructuras. De los materiales detectados destacan las morfologías de almacenaje y cocina fundamentalmente pudiendo distinguir un número mínimo de vasijas de 8 -con un grado de relación mayor entre sus fragmentos- (Fig. 57.3-4). C) CANALZACÓN NATURAL. "Escorrentía". Localizado en la zona central-norte del solar se trata de una posible "estructura" natural que comienza a anorar como una simple laminación del nivel arqueológico K que la rellena en el cual 8 El depósito arqueológico -reflejado en esta estructura dentro del sondeo estratigráfico C3- resultó ser muy prolífico a nivel arqueológico puesto que se produjeron varios hechos importantes: 10 arqu otoc;ía y M1WOPOtO(jÍ-\ b t yaclml nto R1B R ño prínclp. 11. se convierte en profundidad adaptándosc al relieve excavado sobre arenas y gravas de color ocre pertenecientes a la terraza nuvia!. Pudiera tratarse de una huella de "escorrentía" erosionada de forma natural en el yacimiento y producida por una arroyada de un momento de lluvia justo en la etapa anterior a que comenzara a depositarse el nivel antropizado que lo ha rellenado. Es por lo tanto una cicatriz erosiva a modo de pequeño canal -microcárcava- favorecida por la aceleración y derrumbe del frente de la terraza cercana y su conformación espacial de inclinación creciente conforme avanzamos hacia el 9 no. D) SEPULTURA DE NHUMACÓN EN FOSA. Se trata de la estructura más espectacular que ha arrojado hasta el momento este yacimiento. Nos encontramos ante una inhumación individual "en fosa" delimitada en tres de los cuatro lados por una estructura pétrea (fig. 6.1). Este enterramiento se produce de manera inferior al nivel arqueológico quc lo sella y del cual está separado claramente así como del nivel de gravas de terraza inferior sobre el que fue excavado para construir la estructura. Por último hay que destacar que debido en parte a la desaparición parcial de las capas superiores no se documentan verdaderas estructuras habitacionales superiores -cabañas-o Esta falta de otras estructuras asimismo se ve favorecida por el carácter de los propios elementos constructivos que debieron utilizarse -simples materiales perecederos o muy deleznables- de los cuales únicamente nos han llegado restos de las improntas vegetales sobre pellas de barro endurecidas. l1 ENTERRAMENTO: ARQUEOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍA. Podemos argumentar que la estructura de inhumación pertenece a un enterramiento individual en fosa recubierta de mampostería (Fig. 6.1) Y ocupada por un individuo infantil que aparece depositado en decúbito lateral izquierdo con las extremidades superiores e inferiores flexionadas habiéndose apoyado el cuerpo sobre la escápula -homóplato- izquierda como puede apreciarse en el esquema que reconstruye la posición original del cuerpo (Fig. 2) Y apoyado sobre la escápula izquierda. Al Por una parte la documentación de fragmentos cerámicos que pudieron ser remontados con otros localizados en otro de los sondeos -C2-de la parcela. y por lo tanto demostrar que se trata de la misma vasija así como con ello defender el carácter sincrónico e idéntico de los dos depósitos continentes. B Por otro lado documentar la presencia de un fragmento de encella o "vaso colador quesera" (fig. 3.11) que nos pone en contacto con las posibles prácticas relacionadas con los productos de aprovechamiento secundario - deri vados ganaderos-. 9 Como parece reflejar el hecho de que desde esta estructura hacia el norte aumente considerablemente la profundidad del nivel arqueológico llegando en la zona más septentrional a superar el metro de profundidad y cubierto también por un potente paquete superior moderno -que por lo tanto ha hecho que permanezca sellado bajo el edificio actual sin que ni siquiera las zapatas de cimentación lo hayan afectado-o 11

arqueotocjía y antropotocjía bet yacmento RBEREño príncpe 11 \RqUEotO(ía y antropoto(í\ bet yacmento RBEREño príncpe. 11. Figura 2.- Esquema reconstrucción de la posición original del cuerpo. Aunque se trata de un esqueleto completo no es posible recuperar enteros muchos huesos debido a dos factores fundamentales. Por una parte el terreno natural sobre el que ha sido construida la fosa está compuesto por gravas y arenas que han facilitado la permeabilidad y disolución de los restos orgánicos. Por otra parte también favorece una conservación selectiva la juventud del individuo que se traduce en menor masa y densidad ósea y afección fundamental a las extremidades distales. Se aprecia que sólo la cal varia la mandíbula el húmero izquierdo y el cúbito del mismo lado se han recuperado completos (Fig. 3). Las medidas que ha sido posible obtener se reflejan en la Tabla l. MEDDAS (mm.) Mandíbula Longitud del cuerpo 56 Mandíbula Altura de la rama 38 Mandíbula Anchura de la rama 27.5 Mandíbula Angulo mandibular 131 0 Mandíbula Longitud máxima 77 Mandíbula Altura de la sínfisis 26 Mandíbula Anchura bicondílea 94.5 Mandíbula Anchura bigoniaca 77.5 Cúbito izquierdo Longitud 137.5 Húmero izquierdo Longitud 158.8 Tabla 1.- Medidas obtenidas de los restos del individuo. Por otra parte también existen elementos de mayor conservación como las piezas dentales - dc las cuales se han localizado un gran número de ellas- que se detallan en la fórmula dentaria (Tabla 2). El estado óptimo de estos restos permite estimar la edad de muerte del individuo con cierta fiahilidad. l ZQUERDO DERECHO M2 M P2 P C 12 1 P2 M M2 m2 m c i2 il il i2 c mi M2 m2 m c i2 O il i2 c mi M2 M2 M M M2 Tabla 2.- Fórmula dentaria. Los dientes en minúsculas son de leche: en mayúsculas los permanentes. M: molares. P: premolares. C: caninos. J: incisivos. La estimación de la edad se ha realizado siguiendo distintos métodos (UBELAKER 1978: LVERSlDGE DEAN y MOLLESON 1993). Los resultados obtenidos mediante ambos son muy similares permitiéndonos calcular una edad de muerte para el individuo entre 4 y 6 años. Por otra parte en individuos de estas edades la determinación del sexo es muy difícil ya que no se han desarrollado los caracteres sexuales secundarios necesarios para la identificación de la misma. Figura 3.- Esquema de los restos conservados del individuo. Asimismo los huesos largos conservados completos nos permiten estimar con bastante precisión la estatura del individuo en el momento de su muerte. Para ello utilizamos el método propuesto por Telkka. Palkama & Virtama (TELKKÁ. PALKAMA Y VRT AMA 1962) para niños y niñas entre 1 y 9 años de edad. Los resultados obtenidos indican que la talla del individuo se situaba entre 100 y 110 cm. No se observa ningún carácter de interés ni patologías en los restos estudiados m es posible conocer cuál fue la causa última que produjo la muerte del individuo. 12 13

arqu otocjía y antropotocjía b t yaclml nto RB R ño ~mínclpt~ 11. \Rqu otocjía y.\ntropotocjí\ b t y.\clml nto RB R ño prínclp 11. En definitiva se trata de un individuo infantil de unos cinco años de edad y aproximadamente un metro de estatura que no presenta signos antropológicos que puedan ayudarnos a descifrar cómo fue su vida ni cual fue la causa de su muerte La estructura situada en la zona centro-este del solar conforma un pequeño recinto descrito en la Tabla 3 Delimitado en tres cuartas partes por cantos calizos de mediano tamaño que reservan un lecho o caja mortuoria Las medidas tan exiguas han condicionado la no finalización del recinto en uno de sus laterales para favorecer con ello la deposición del cadáver condicionada por su posición fetal -apoyando incluso la pierna izquierda sobre una de las piedras de la caja así como la cabeza delimitada por las piedras de la cabecera que impiden el desplazamiento lateral del cráneo RESTOS W4n'RlALE~ 200 TPO DESCRPCON ENTERRAMENTO Tipo de Recinto Subrectangular Fosa Externa 106*35 cm Caja Mortuoria 55*35 cm Capacidad 1251. Elementos Constructivos Cantos calizos 18-35 cm. Oreintación Cadáver SW-NE Posición Cráneo W-E Profundidad Enterramiento 65 cm Tabla 3- Características de la nhumación. Es una representación que mezcla la tipología de dos tipos de estructura -fosa y cista- participando de ambos. Por un lado en cuanto a su tipo de excavación con las fosas y en su estructura de perímetro con las cistas con la variante de que se utilicen cantos -de medianas dimensiones no en todo su contorno- y no lajas lo El relleno que rodea al cadáver está compuesto por los mismos cantos posiblemente acopiados para la caja y sobrantes una vez realizada ésta y de la misma matriz pulverulenta continente de restos cerámicos fragmentarios y de industria lítica -similares a los del nivel de ocupación del poblado que sella dicho enterramiento- Estos restos arqueológicos resultan sincrónicos de los desechos que existen en el nivel superior (Fig. 6.2-4 6.8-20) y con las mismas características que éstos -entre éstas un fuerte grado de alteración 11_. No existe por lo tanto. un ajuar de enterramiento en el sentido estricto del término o cuanto menos la excepción formulada de las tres piezas de caliza perforadas (Fig. 6.5-7) -que aparecieron en el relleno cercano al cuerpo del 1 e'''' ~ -.~ "~..<- o~ ~ ': - S... {l-_0- " -t- ' ~bíb. 0:/ 5 3: tvritlas A e A B A D o.1o~a DH~A 10 La talla de lajas de yeso con una inversión de trabajo mayor en tiempo esfuerzo y tecnología vemos ha sido aplicada en la zona para etapas históricas posteriores -necrópolis visigoda de la Cacera de las Ranas-. AqUÍ la inversión es menor puesto que se ha utilizado únicamente cantos calizos -que poseen un área de at1oramiento no muy lejana en las cercanías de Colmenar de Oreja- y que probablemente hayan sido seleccionados en lugares mucho más cercanos -en las cercanías del lecho t1uvial del Tajo. que ha servido de agente de transporte y modelado- y poseen un carácter tipométrico mayor al de las cuarcitas y cuarzos generalizados en el río. En los cuales como avanzamos también hemos podido realizar remontajes de diversos fragmentos cerámicos del relleno a distintas alturas e incluso con materiales exteriores a la fosa. FGURA 4; Gráficos del Yacimiento Príncipe 11 14 15

arqu olo(jía y antropologí\ ll l yaclml nto RB R ño ~)Rínclp 11. individuo- que posiblemente formaran parte del individuo como elemento personal en vida -colgante- y no como ajuar mortuorio clásico. Esta circunstancia podría encontrar sentido en lo que se denomina "accidente en el relleno" (DELBES 1978; ESPARZA 1990 p. 128) si bien no por rotura intencionada de los materiales en el caso que nos ocupa sino por el grado de fragmentación general del yacimiento -salvando las distancias que separan a este ejemplar con los inhumados en silos u hoyos-o arqu ología y antropología ll l yaclml nto RB R ño prínclp. 11. De esta serie cerámica realizamos una división en dos grupos (Fig 4): - SERE TOSCA: Definida tanto por varios factores como mediano y alto grosor de las paredes superficies de acabados groseros o simplemente alisados desgrasantes escasamente seleccionados o tratados etc.. Esta serie nos acerca a los tipos denominados de "Almacenaje y Cocina" como contenedores de uso ordinario y común utilizadas para la mayor parte de las actividades que pudieron desarrollarse. La serie representa un 9717 '70. 1 i '1 - SERE FNA: En contraposición a la anterior por su mejor acabado superficie grosor o degrasante hemos extraído dicha serie como representante de los tipos denominados "vajilla" que pudieran haber tenido o no un uso menos común pero que a la postre han represcntado una mayor inversión de esfuerzo en su realización -siempre aplicando las mismas técnicas de fabricación y cocción que la serie anterior-o Esta serie representa el restante 283 % Para el resto de características tipométricas puede consultarse las figuras finales 7 y 8. De este estudio se desprende que la práctica totalidad de vasijas son de tipo almacenaje -contenedores- o de cocina con superficies escasamente cuidadas a manera de alisados -mayoría abrumadora con el 79 '70- y menos los espatulados -aunque la mayor parte aparece muy erosionada- con existencia también de superficies con acabado basto -tosco- Existe una mínima presencia dc mejores acabados -casi bruñidas y cepillo- que se disponen fundamentalmente en la serie fina. En los desgrasantes domina la presencia de los de tipo medio -529 %- seguida de los de tipo grueso -292 %- resultando en tercer lugar los de tipo fino l4. Las coloraciones de la pasta se disponen entre el pardo rojo y negro '!"'--.--. FGURA 5; C3- Vasija de Almacenaje con mamel(m en galbo intniol V ELYACMENTO: REGSTRO MATERAL Al resultar una actuación parcial sobre el yacimiento. el grucso dcl lalnial n(). luy numeroso sumando un total de 1146 restos. De éstos el 9555 'r rcprcscnla lo. rl'sl()s l'ltilllicos realizados a mano de los cuales hemos podido efectuar un estudio csladíslicol.' qllc sumad() al rcslo de materiales -líticos óseos improntas vegetales y adornos 1'_ han resllltad() sufil'ícntl's para establecer las características definitorias del tipo de cultura material desarrollada po' "lis poblad()r'.. 12 Con reservas a la espera de poder dilucidar los límites espaciales. la incidencia de las :ll"nll'iom's nlodrlnas sobre el depósito y aumentar las series sobre las que se aplica creemos que los rc"lllados ohll'nidos sohn' 'l' análisis al referirse únicamente a características tecnotipológicas no invalidan la gcncrali.aci6n l'uullilllliva y cualitativa propuesta.. 13 Hemos incluido en el total dos fragmentos cerámicos vidriados de tipo conlcmpor:ílll'o OCllli.ldw '11 llls ni~eles superiores que no pertenecen al yacimiento de tipo prehistórico. pero que sí nos hlln proptll'l'lladll mtonnaclon sobre las etapas moderno-contemporáneas. A partir de su inclusión en 1:1 gr:ílka 4 110 vll'!vell a aparecer renejados. 16 Hay que señalar que no se han tomado en consideración los fragmentos cerámicos inferiores a 2 cm que representan un número elevado pero para efectuar una aproximación al grado de fragmentación de los materiales se ha optado por muestrear el porcentaje de borde conservado. En éstos las frecuencias y porcentajes retlejan dos tipos de agrupamiento: A/ Los que no superan el 8% dcl borde conservado obtienen hasta el 944 '70 de la muestra concentrando más de la mitad de su representación entre los valores del 2. 3 y 5% de borde conservado. B/ Los situados entre 12 y 13 % arrojan un rcsultado de un 5.6 % de la muestra y están en relación con las bases de estructuras negativas. bajo el nivel de ocupación. que se han conservado de mejor forma. Estos materiales cerámicos se corresponden fundamentalmente con formas ovoides o de bordes rectos ligeramente exvasados y muy rara vez entrantes (Fig 4) con preseneia de bordes cngrosados y cuellos marcados en los que las formas tanto de pcrfiles suaves y hemisféricas desde 1/4 a 3/4 de esfera son comunes con diámetros de hoea repartidos de manera mayoritaria en las zonas medias -entre 13 y 23 cm.: cuencos ahiertos cazuelas vasos y ollas- acompañadas en menor medida de los cuencos y vasijas de pcqueño tamaño. y las grandes bocas pertenecientes a recipientes de almacenaje -superiores a los 27 em.-. Asimismo la mayoría de las formas se reproduce tanto en 14 Esta separación se basa en apreciación de aglutinantes pétreos en la masa de la arcilla analizados según sean microscópicos -fino- cantitos a simple vista pero menores a 1 mm -medio- y los superiores a 1 mm -Grueso-. 17

'~' arqueoloc ía y antropoloc ía bel y\clmlento 1~1l ~t~i'lo ~mínclpc 11. ---- tipos toscos como en finos existiendo exclusividad tosca en las vajillas COllluncs el tipo de llayores dimensiones -gran almacenaje-o arqueoloc ía y antropoloc ía bel yacimiento RBeReño príncipe. 11. En este sentido resulta igualmente destacable la existencia de vasijas carenadas con una proporción cercana a un 12 % normalmente asociadas a vasijas de tipos más cuidados con paredes más finas tendentes hacia coloraciones oscuras así como presencia de carenas pronunciadas (Figs. 6.2 8.16-1724) Y mamelones sobre la línea de carena (Figs. 6.20 8.21). Asimismo documentamos un fragmento de "encella" o vaso colador (Fig. 7.11). ~ ~ ") 13 \ 14 16 ~-- 17 ':""."'.." """"'"i' 3\~~ '(~Ji~~.. J lh 19 10 11 FGURA 6; Z-57 nhumación infantil y restos de materiales. D""""""""'!! ~ ~ l. Las cerámicas fundamentalmente son lisas y cuando aparece decoración solo en 28 de las piezas -257 %- (Fig. 7) ésta es realizada sobre la parte superior del borde mediante digitaciones o impresiones -63 %- o en menor medida sobre las paredes exteriores o interiores cercanas a la superficie del borde. Hemos detectado la mclslon -10.7 %- mediante elemento punzante fino en la que las disposiciones de dichas decoraciones reflejan un esquema lineal en espigas (Fig. 7.8) o también un fragmento realizado mediante la técnica de boquique -357 %- representando un esquema de guirnaldas -posiblemente colgadas- (Fig. 7.9) así como un fragmento dc puntillado y por último otro acanalado. Los elementos plásticos -1785 %- aparecen representados por mamelones sin perforar horizontales (Figs. 5 7.7) Y verticales (Fig. 8.20) así como cordones horizontales (Fig. 7.3). En resumen podemos argumentar que coexisten dos conjuntos materiales fundamentalmente lisos pertenecientes a dos tipos de funcionalidad distinta: Vajilla común - almacenaje y cocina- y Vajilla fina. El primero de estos grupos tiene una caracterización formal de amplio abanico cronológico cultural puesto que se trata de formas simples tanto de cuencos - hemisféricos- como de vasos exvasados perfiles suaves etc. con decoraciones fundamentalmente impresas y plásticas. Aunque lo destacable resulta la vajilla de tipo fino por la existencia de algún tipo carenado cuellos marcados la decoración incisa de espigas el puntillado e incluso la presencia de boquique 15 y mamelones en la línea de carena que pudieran situarnos en ambientes más definitorios. En cuanto a la exigua industria lítica tallada recogida -44 piezas- podemos destacar su fabricación mayoritaria sobre sílcx -6136 %- seguida de la cuarcita -3636 %-. La tecnología de fabricación es abrumadoramente sohre lasca -5681 %- con presencia de elementos de la cadena tecnológica no elaborados en útiles como núcleos dehrís acondicionamientos etc. -alrededor del 35 %-. Las láminas aparecen como elemento discordante -por su inferioridad numérica- pero representativo de la existencia de este tipo de talla y del que recogemos tamhién algunas de éstas fracturadas y retocadas como elementos de hoz elementos de dorso -ahruptos- (Figs. 6.3-4 8.28-29). Por otra parte hemos recogido en el dep( sito del cntcrramiento una serie de tres piezas de caliza perforadas antrópicamcnte de sección ovalada (Fig. 6.5-7) que pudieron servir del colgante del individuo infantil inhumado como elemento que identificaba al sujeto en vida y acompañó como escaso ajuar mortuorio -muy relativo-o 18 15 Al tratarse de un único ejemplar y representar porcentajes muy bajos sumado a que fue recogida en el paquete del nivel arqueológico alterado -sin estructuras- pudiera responder a una intrusión posterior anómala en el conjunto material. Retomaremos su problemática en notas posteriores. 19

arqu otogía y antropotogía b t yaclml nto RB R ño prínclp 11. 0 5 2 ~ J. \ J il 1 \. J f arqu otogía y antropotogía b t yaclml nto RB R ño prínclp. 11... --2- ------ r-4 3 J ~-7 9 6 \ 10 11 ~B \-:~----- \\ Or-----""4 8 11 7 S "' '- - 9 J 10 12 6 r-18 \ 22 13 f 15 16 el 20 [] -..c::.. - ~ 23 28 27 \{}<a 25 tl_26 \ 17 21 24 FGURA 7; Cerámicas decoradas. rgura 8: Formas cerámicas e industria lítica. 20 21

arqueotocjía y antropotocjía 6et yaclml nto RB R ño prínclp. 11. Por último han aparecido sobre el nivel arqueológico en distintos lugares varios fragmentos de conchas posiblemente pertenecientes a ambientes fluviales que son típicas en yacimientos encuadrados en la misma época en la mancha o incluso en el Lomo en el que aparecen incluso marinas perforadas y utilizadas como colgante (V ALENTE 1992) o como ocurre con los colgantes pétreos en inhumaciones del bronce manchego como La Encantada El Lomo Motilla de R~amar y de Los Romeros Cerro Redondo de Villena etc. donde aparecen ambos elementos como pertenecientes al ajuar de los enterramientos si bien tanto el tipo morfológico de los colgantes como la distinta ubicación de las conchas hacen que difieran sensiblemente. V ARQUEOLOGÍA DE LA MUERTE: EL MUNDO RTUAL A partir de los datos expresados para este enterramiento así como sus relaciones y divergencias con otros reconocidos en el panorama meseteño y peninsular ubicados en similares ámbitos culturales o cronológicos proponemos una serie de hipótesis interpretativas que lo caracterizan. En primer lugar debemos recordar el carácter expreso de enterramiento con inhumación en lo que a ocultación premeditada se refiere. Pero importante también resultan sus carencias entre ellas no haber producido una señalización superficial -demarcación superior- expresa de su ubicación dentro del poblado lo que nos lleva a interpretar que su rito y consideración con respecto a los demás miembros de la comunidad -o con alguno por relaciones genealógicas o de parentelafinalizaba con el propio enterramiento similar a lo que se reconoce en esta época como un auténtico "fenómeno de ocultación" (OLVERA 1984; ESPARZA 1990). En segundo lugar nos encontramos con un enterramiento que no forma parte de una verdadera necrópolis lo que corrobora la hipótesis de que "en el Bronce Medio no cxistc un espacio reservado para los enterramientos sino que se utiliza el propio entorno habitacional" (BLASCO et allii 1993 p. 49). Este hecho creemos que comienza a producirse en aquellos ámhitos donde la ausencia tanto de lugares de refugio y ocultación situados en farallones kársticos 1(" unido a la escasez de estructuras dolménicas anteriores en la zona l7 que hubieran podido ser reutilizadas ha favorecido que el poblamiento de un tipo de "ecosistema o litofacies de cuenca fluvial" -cucnca mediadesarrollara respuestas culturales alternativas a la del rito aislado del lugar de ocupación -imperante hasta el momento-o Resulta no demasiado difícil incorporar dicha característica al acerho cultural tanto por la existencia común ya existente de individuos incluidos total o parcialmente en "hoyos basureros" dentro de los mismos asentamientosl 8 como por otra parte y dentro de un sentido más 16 Que pudieran englobar incluso significados rituales o animísticos y representados en zonas donde se produce la aparición de este modelado en Madrid por las necrópolis en cueva de Pedro Fernández y la Cueva del Aire. 17 El único dólmen con seguridad documentado en la Comunidad de Madrid es el de Enlrcténninos (LOSADA 1976). 18 Parece habitual la ocultación deposición o inclusión de restos humanos no completos sobre silos () basureros - Cantarranas La Torrecilla Km. 7 de San Martín de la Vega El Espinillo. Cerro de Juan Barbero-. e incluso desmembrados o en clara posición secundaria o discordante de sus posiciones anatómicas -Caserío de Pcrales- quizá por "motivos terapéuticos" (ESPARZA 1990 p. 125; MARTÍNEZ NAVARRETE 19X7. p. D) o por simple exposición al aire y posición secundaria de los restos (BLASCO et allii 1993 p. 49) reaprovechando las estructuras de "hoyos" (BLASCO et allii 1991; VALENTE 1992: JMENO 1984; MARTÍNEZ NAVARRETE 1987). 22 r' f r J.\Rqu otocjía Y antropotocjía 6 l yaclml nto RB R ño prínclp. n. psicológico ayuda a justificar mediante el rito ligado al asentamiento una cierta forma de unión - cuando no de apropiación- a la tierra que detenta un grupo. En este sentido también resulta una evolución interna local a partir de e~apas caleolíticas recogiendo la tradición de enterramientos individuales: dentro o cerc~nos al propio poblado como podemos ver en los precampaniformes de Donhlerro. y Clgunuela (~)ELBES 1987)'.. el campaniforme del Arenero de Miguel Ruiz así como los asignados al Caleo] tlco y Bronce Claslco de Las Matillas (DÍAZ DEL RÍO et allii 1997). Pero Príncip.e 11 se aparta de los t~pos co~~n~s por sus especiales características como verdadera estructura -umfuncional- de enterramiento realzada ex professo para la ocultación premeditada del cadáver. De esta forma se produce la generalización de los enterramientos indiv~duales en fosa aislados y no auténticas necrópolis l9 a partir de esta etapa del Bronce -MediO. o Claslco~. Ejemplos de este tipo de enterramiento existen tanto en fosa en pithos e mcluso en Clst~ -recogiendo estos últimos tradiciones argáricas en los cuales se producen por primera vez-o Tamblen los encontramos en ejemplos madrileños de Tejar del Sastre (QUERO 1982) Euskalduna (ALMAGRO BASCR 1960) o Presa del Rey (GEANN 1991) y más lejanos} pero de mayor slmlhtud forl1}al en algunas zanjas ovaladas revestidas de mampostería de Azuer (NAJERA y MOLNA 1977; NAJERA et allll 1')79) representando ejemplos de los dos primeros tipos -plthos y clsta-: TambCn debem~s mclmr aquí el burgalés de Villalmanzo (DELBES 1971) en el cual se combman los enterral1}lentos en tinajas con las inhumaciones en cistas así como el más cercano de Cantarranas (PEREZ DE BARRADAS 1931-32) para el enterramiento en plthos. El enterramiento que nos ocupa no resulta único aunque sí excepcional.~n el.acerbo necrolátrico puesto que también resultaría común que no se enterrara a toda la poblacion o mcluso que las inhumaciones infantiles estuvieran acompañadas por adultos como el no muy lej3no del Caserío de Perales del Río (BLASCO et allii 1991 p. 67) demostra~do por lo tanto una a~ta variabilidad incluso regional o local por la existencia sincrónica de dlstmtos tipos de m.orfologlas inhumatorias asociación de cadáveres rituales e incluso distinto tipos de relacones de mdl~ldu~s vivos y difuntos. Por lo tanto a grandes rasgos únicamente ~odríamos generalizar para esta ep~ca con algunas salvedades que lo común en el área supenor al no :ajo -areneros d~ Madnd.Aleala o '1 'arreño de El Lomo 11- una vez que se decide ocultar el cadaver es la mcluslon en hoyas o Silos ~i~l~tras que en el área Sur -zona de las Motillas y facies de pobl~dos de altura tipo La Encantadase producirían mayormente sobre fosas acondicionadas -caso de Pnnclpe 11-. Pero en ambos casos hay que destacar además de la supuesta escasez de enterramientos en comparación tanto con el alto grado de mortalidad infantil que aparece renejada tanto en Azuer como en el Lomo (VALENTE 1')')2); el papcl social o económico relevante que dehleron Jugar los individuos infantiles -entre 2 y 10 años-o A la vista de los ajuares ohtcnldos cn los enterramientos sobre todo de las molillas y de la valoración que se le da al ltempo y al esluerm para gru?os mu~ pequeños -de estructura familiar- en los que la pérdida de un ndividuo pot~~ctalme~te. utll en la cadena de producción y supervivencia del grupo pucdc resultu l'spcc.t1mente angustiosa (V ALENTE 1992) sobre todo en lo que representa como esper~l11za de tuturo de a:uellos individuos infantiles que permanecen en el pohlado. A partir de los 7 anos pasanan a lormar parte de 19 Excepción hecha de casos como La Encantada. o las reservas que suscita la Cueva de Pedro Fernández (SÁNCHEZ MESEGUER et allii 1983). 23

arqueología y antropología ó l yaclml nto RB R ño príncpe. n. la cadena de aprendizaje de las tareas socioeconómicas desarrolladas por el grupo económicamente un beneficio a la comunidad. revirtiendo En este sentido también podríamos vislumbrar diferencias de comportamiento social en el tipo de estructuras de inhumación -unifuncionales- que contradicen la pauta de ahorro de inversión en trabajo que supondría efectuar sistemáticamente los enterramientos sobre las estructuras polifuncionales -hoyos o fondos- en desuso amortizadas o recalificadas funcionalmente. Esto ha sido matizado por algunos autores (LULL y PCAZO 1989) que han interpretado estas estructuras como un "depósito de trabajo social" a modo de necesidad de "inversión social" para cimentar las distintas relaciones entre los distintos miembros del grupo en la que el "tiempo ritual" es una extensión del tiempo productivo (V ALENTE 1992) o expresando según otros un "cambio en el patrón de las relaciones míticas con los antepasados característico de las bandas por otro de relaciones genealógicas" en la que las inhumaciones juegan un papel tillldamental para justificar "tanto la existencia del grupo social en el presente como su apropiación del espacio habitacional" mediante la inversión de fuerza de trabajo en el denominado "capital fijo" (DAZ DEL RÍO et allii 1997). Esta inversión de trabajo y los cambios conceptuales tanto en los enterramientos para El Lomo y Príncipe 11 no evidencian un aumento en la jerarquización de la sociedad sino que simplemente reflejan una relación de los individuos -en parte o la totalidad- reconocida dentro del grupo (ORTZ y LÓPEZ 1996). Por otro lado podría representar una diferencia social y estructural con respecto tanto a los poblados en altura y motillas manchegas en los que la mayor cantidad y calidad en sus ajuares 20 los situarían a éstos últimos en la órbita periférica -no idéntica pero si más influenciada de la sociedad argárica como de otros bronces peninsulares- y en sintonía de lo que Castro y Risch han venido definiendo como un auténtico estado argárico donde lo que prima es lo individual frente a lo colectivo que caracteriza a la cultura de Ca gotas (FERNÁNDEZ-POSSE 1998). En último lugar comentamos la propuesta de algunos autores a nivel cronológico de un cambio gradual producido en las fases evolucionadas para los enterramientos tanto de la zona nuclear argárica -Argar B- como de la Mancha en La Encantada (ROMERO Y SÁNCHEZ MESEGUER 1988) o las motillas de Los Palacios y Torralba (NÁJERA Y MOLNA 1977) e incluso el Lomo n (V ALENTE 1992) en la que el aumento de los enterramientos infantiles en tinaja se ha interpretado como un rasgo cronológico definitorio pero no exclusivo puesto que también existen ejemplos en fosa -aunque menos y con lajas- para la misma época evolucionada. De tomarse en consideración esta propuesta de seriación por el tipo morfológico de enterramiento -para la cual expresamos nuestra reserva- la ubicación de Príncipe 11 dentro de una etapa avanzada del Bronce Pleno podría retrasar ese carácter evolucionado del yacimiento con respecto al marco general. V LA RECONSTRUCCÓN CRONOCULTURAL: ENCUADRAR E NTERPRETAR. En definitiva además de la aproximación cronológica aportada por la interpretación del enterramiento es la serie de materiales arqueológicos documentados en el yacimiento la que nos 20 A pesar de que existen también en La Encantada tumbas sin presencia de ajuar que al igual que Príncipe 11 no significa que representen un tipo social diferente o economía menos desarrollada sino una opción personal o ritual diferente (ORTZ y LÓPEZ 1997). 24 ". 9 & arqueología y antropología óel yacmento RBEReño príncpe. 11. L'llcuadra de manera más precisa la cultura material y la cronología. Materiales fundamentalmente n~r<ímicos21 que tanto en sus esquemas decorativos como formales responden perfectamente a los rcpresentados en la cultura material del Bronce Medio -también denominado Pleno o Clásico- de amhas mesetas. Si bien algunos de estos elementos -boquique y mamelones en la carena- pueden verse muy desarrollados en el elenco material del Bronce Final pero se trata de su proporción 22 son los esquemas decorativos y las asociaciones a los demás elementos predominantes las que nos hacen pellsar en una clara situación dentro de una fase ProtoCogotas o inicios de Cogotas T según los autores que se tome en consideración. Ambas teorías resultan coincidentes en su situación cronológica siglos XV y XV a. c. 23 pero no en su denominación cultural-industrial puesto que para Fernández-Posse se trataría de la primera fase de Cogotas es decir la misma cultura material que se desarrollará durante el Bronce hllal (FERNÁNDEZ-POSSE 1982) puesto que el contenido arqueológico del Protocogotas no implica que se esté formando una sociedad sino que se trata de la misma (FERNÁNDEZ-POSSE 1 YYX). Para esta autora estaría compuesta fundamentalmente por la representación conjunta de espiguillas y boquique. Mientras para otros investigadores esta asociación así como la predilección por el uso de la incisión e impresión -además de las producidas en el borde- por los motivos de círculos puntillados o estampillados representa un típico Protocogotas o Bronce Medio que antecede o forma Cogotas 1 (JMENO 1984; DELlBES et allii 1990; BLASCO 1987) procedente de la conjunción de bases heterogéneas presentes en elementos representados en Arevalillo (FERNÁNDEZ-POSSE 1981) Cogeces (DELBES y MANZANO 1981) Los Tolmos de C'aracena (JMENO 1984 JMENO Y FERNÁNDEZ 1991) Zarzalejo (FERNÁNDEZ VEGA 1 YXO) Pantoja (ALMAGRO 1988) o incluso la fase de la Loma del Lomo (Cogolludo Cjuadalajara) que para su excavador (V ALENTE 1992) podría resultar coetáneo en sus etapas finales con las fases protocogotas desarrolladas en la Meseta -facies Cogeces-. Entroncable con esa evolución marcada para otras áreas peninsulares -sobre todo manchegas y argáricas- en un margen tan solo de 200 años de cambio entre un momento antiguo en el cual se produce una transición cultural y social muy abrupta (FERNÁNDEZ-POSSE et allii 1996) relacionada con la evolución al Bronce Antiguo - prácticamente inexistente en nuestra zona (GARRDO Y MUÑOZ 1997)- y un momento más moderno ya protocogotas evolucionado (CASTRO et allii 1995). En este sentido habría que sumar el Bronce de La Mancha que aunque algo más alejado incluso culturalmente 21 ncluso la industria lítica a pesar dc ser escasa y parca en utillaje encuadra perfectamente con la posición cronológica propuesta para el yacimiento encontrando parall'los directos COl a.s produl'l'iones realizadas en ambas mesetas como podrían ser los cas" de La LOl!la del LOl!lo ["oll!los (ic' Caraccna () las producciones del bronce manchego. 22 Recordar el alto porcentaje de decoraciones dc hlllluiquc que se pmduce en yacimientos plenamente cogotianos de su núcleo geográfico principal en colllparaci'11 con la l!enor pmporci(ll en su área exterior de aparición peninsular de dicha técnica decorativa -tan solo un 5 ')i en la Cuesta del Ncgro de Purullena-. Estos datos unido al 3.57 % para Príncipe 11. cn un úrea supucstal!lente nuclear dc la conformación de Cogotas L apoya la caracterización cronológica adcmús dc encontrarnos ante un yacil!liento de la fase antigua o formativa dentro del Bronce Pleno meseteño. 23 Hemos preferido tomar en consideración las datacioncs no calibradas con la denominación generalizada de a. C. -Antes de Cristo- si hien reconocemos que en la última década el refinamiento en las técnicas radiométricas de datación ha propuesto una calibración para las feehas de C 14 que han envejecido supuestamente en parte el registro -no solo de esta etapa sino de todas las afectadas por datacioncs-. En este nuevo marco la mayor concentración de fechas en esta etapa denominada formativa por algunos investigadores (DE LA ROSA 1995) se sitúa en el intervalo Ca. 1900-1400 ANE -Antes de Nuestra Era- fjando para Cogotas 1 una cronología a partir de 1680 cal -calihración- ANE (FERNANDEZ-POSSE 1998) mientras que para otros sería entre 1800-1550 cal. ANE (CASTRO et allii 1995). 25

\Rqu oloqía y antropoloqía b l y\clml nto RB R ño prínclp 11. ma~ifiesta como todos los demás un auténtico Bronce Medio meseteño con fuertes peculiaridades regonales que no llegan a formar auténticos grupos diferenciados pero que resultan incluso relaclonables -sobre todo en la Meseta sur- con otras áreas peninsulares -argárica valenciana etc.-. Por lo tanto tendríamos paralelos no muy lejanos tanto en tipo de asentamiento rituales como en las producciones c erámicas de tres yacimientos importantes. El primero ya comentado el Caserío de Perales (BLASCO et allii 1991) situado a principios del s. XV. El segundo las series obtendas en Los Tolmos de Caracena tanto en sus cuencos -por su abundancia y variedad- como en las vas!jas u orzas en "S" de borde vuelto al exterior con digitaciones y cordones (JMENO y FERNANDEZ 1991) El tercero La Loma del Lomo (V ALENTE 1992) también coincidentes los últi~os elementos así como la estampación de pequeños círculos -procedentes del Campamforme y Bronce Antiguo del reborde meseteño oriental- Y de manera más generalizada la presencia de encellas -queseras o coladores- que aparecen desde el Neolítico en multitud de ambientes. Por otro lado una relación indirecta podría situarnos en la similitud que se produce en Los Tolmos con Arevalillo de Cega A donde también se produce la asociación de cerámicas decoradas con incisiones y boquique (FERNÁNDEZ-POSSE 1981 l. Si bien es cierto que existen otros yacmientos de la Meseta norte de etapas Protocogotas como el recientemente excav ldo y cercano a Los Tolmos de El Balconcillo donde aparecen cerámicas de boquique y excisiún (DE LA-ROSA 1994). O incluso La Perrona Los Mimbradales o las Canteras de Zarzalejo (FERNÁNDEZ VEGA 1980) donde estas cerámicas conviven con características de la facies Cogeces «(JONZÁLEZ TABLAS 1986; ALMAGRO 1988). Sin embargo Príncipe se alejaría -al igual que Los Tolmos- del denominado grupo protocogotas de Cogeces de la Meseta Norte tanto por las formas cerámicas como por la ralta de digitaciones de éste aunque sí existiría una mayor comparación en las carenas en arista -tanto medias como altas que tampoco faltan en Los Tolmos y en Lomo - así como los motivos cn cspiga o la estampación de pequeños círculos sencillos comentados anteriormente Estas comparaciones industriales también pueden extrapolarse hacia la Mescta sur. :n primer lugar con las culturas tradicionalmente denominadas del Bronce manchego -Motillas Morras. poblados de altura etc.- con la que Príncipe 11 eomparte además de situaciún geogr<il'ica la presencia?e tipos carenados cuellos indicados decoración en los bordes además del ya COlllcntado ntyal de mhumaclón en áreas de habitación. Yacimientos como La Encantada (ROMERO y SANCHEZ-MESEGUER 1988) que presentan una mayor influencia argárica directa o indirecta a través de su hinterland tanto del Alto Guadalquivir (MOLNA et allii 1986) como dcl Bronce Valenciano (V ALENTE 1992). En el área más cercana a Madrid como avanzábamos en el caso del Cascrío de Perales existen algunos yacimientos que bien pueden asimilarse por sus materiales a este!l1oment(; cronol?gico compartiendo con alguno de ellos su situación sobre terraza fluvial C0!l10 gran profus1ó~ de forma de ocupación del territorio de las vegas de los ríos y arroyos suhsidiarios del Tajo y paral~\ zable a la zona de Jaén que difiere de los prototipos del sudeste (CARRASCO RUS 'y PACHON 1986) en épocas prehistóricas -aunque también existen en cueva y sohre eerrctcs- De esta forma a parte del ya comentado de las Canteras de Zarzalejo yacimientos similares podrían representar El Tejar del Sastre (QUERO 1982) o el Cerro de Buenavista -Getafe-(HLASCO y BARRO 1986). Aunque este último representa más claramente el patrún pohlacional típico del 26 arqu oloqí\ y.mtropolotjía b l yaclml nto RB R. ño príncpe:. 11 Sudeste poblados de altura manchegos valencianos etc. en los cuales se produce el e~castillamiento desde la transición del Eneolítico al Bronce Pleno entre el l!l y milenio (HERNANDEZ 1985; V ALENTE 1992) Y que se generaliza a mediados del J milenio como otra de las influencias argáricas indirectas que puede ser extrapolable a parte de la zona ribereñ_a como parecen demo~trar los últimos estudios llevados a cabo en la cuenca media del río Tajo (MUNOZ 1992 1993 MUNOZ et allii 1995). Si bien habría que matizar la presencia cercana en este valle de verdaderos cerros u hombreras que lo dominan visualmente lo que ha llevado a interpretarlos como el patrón de ocupación del territorio predominante para esta época (MUÑOZ 1992 1993) Y representado en yacimientos cercanos tales como Reina o Cerro de la Mora (MUÑOZ 1992 1993) Valdelascasas (VELASCO et allii 1981) donde por la presencia del elenco cerámico de cuellos indicados bordes exvasados digitaciones sobre el labio y cordones etc. tienen sus más cercanos paralelos nuestro yacimient0 24. De esta forma en el área de Madrid para algunos investigadores (BLASCO 1987 p. 84-99) parecen unirse dos tipos de tradiciones procedentes tanto de influencias precampaniformes como campaniformes incluso foráneas conformando dos tipos de facies -Bronce Clásico y Facies Cogeces- así como una tercera -Cogotas 1- que recogería elementos de las anteriores y los desarrollaría para culminar como facies predominante del Bronce Final. Si bien en la actualidad con la fusión de la facies Cogeces en un auténtico Protocogotas (FERNÁNDEZ-POSSE 1998) pensamos que existe una evolución continua desde formas más o menos adscritas al Bronce Clásico a partir de un substrato cultural amplio y del cual toman características o tradiciones que le son innatas primando unas sobre otras -características que les definirán localmente sin conformar auténticos grupos- hasta que en la etapa posterior -Bronce Final- no por el grado de complejidad social sino económica que alcanzan -con continuos y sólidos contactos- hacen que se hagan homogéneas todas las tendencias convirtiéndose en un sólido grupo cultural -Cogotas 1- que es capaz de explotar territorios de distinto nicho ecológico. Es por ello que en el Bronce Medio de área central del Tajo más bien cabe hablar por un lado de yacimientos con ciertas características distintivas que los personalizan y de otros que al conjugar elementos diferentes de éstas -coexistiendo características de facies Clásicas o Protocogotas indistintamente y reafirmadas en las diferencias del ritual de tipo inhumatorio practicado en los asentamientos- entendemos representan el nexo entre dichas facies. Sin que se reproduzcan en ellos factores territoriales definitorios o momentos cronológicos distintivos dentro del mismo período -a falta por el momento de estratigrafías precisas que puedan delimitar o definir claramente una evolución de esta etapa- sino que quizá rcpresenten más bien una elección grupal o incluso opción individual de formas y motivos decorativos. Por otro lado pudieran representar una preeminencia de contactos con uno u otro lado de la cordillera -debidos al mayor peso por parte de algún elemento del sistema económico social. etc. optado- y del cual hubiera podido tener mayor peso las características del substrato a desarrollar y haber producido a veces coincidencias con otras evoluciones similares en el entorno geográfico o cultural. En resumen existen yacimientos donde prima un elenco material entroncable con los yacimientos de la Meseta sur -y por ende con la zona andaluza y levantina- generalizable con el denominado "Bronce Clásico" en yacimientos ya citados como el Tejar del Sastre o el Cerro de 24 Destacando la cercanía del último cilado Valdelascasas uhicado cercano por el Este al casco urhano de Aranjuez a menos de 3 km.. y con el cual huhicra podido cstar relacionado de alguna ('oflna -espacial cultural o económica- Príncipe 1 l. 27

arqu oloc ía y antropoloc ía () L yaclml nto RB R ño prínclp. 11. Buenavista y posiblemente Príncipe 11 donde resultan coincidentes las formas cuidadas carenadas sin decorar la decoración plástica de cordones y mamelones en los recipientes de almacenaje; y otros - que en su momento fueron propuestos como "Protocogotas" (BLASCO 1987) donde la decoración aún siendo minoritaria representaría impresiones incisiones puntillado y estampillado de círculos sencillos con temas de espigas triángulos y zigzag con formas de galbos más o menos acusados bordes engrosados y fondos planos. Si bien todas estas interpretaciones basadas en elementos de' la vajilla cerámica deben ser minimizadas y no entendidas muchas veces no como elementos culturales claramente definitorios sino como producciones locales "sujetas al gusto o preferencia de los distintos asentamientos y grupos por unas determinadas decoraciones" (FERNÁNDEZ-POSSE 19~8) en clara relación con lo que argumentábamos anteriormente como preferencia grupal u opción ndvdual que puede estar entroncada o no con razonamientos claramente emotivo-culturales. V CONCLUSONES: PASAJE CULTURAL VERSUS TERRTORO De la articulación conjunta entre los datos arqueológicos tanto de este yacimiento como de los comentados anteriormente podemos avanzar una interpretación de tipo espacial funcional -y por tanto económica y social- desarrollado por sus pobladores en relación con un paisaje domesticado. Para ello. ante la parcialidad de los restos hasta ahora documentados la mayoría de las nterpretacones se basan en la asunción por nuestra parte de muchas de las generalizaciones planteadas en la última década por distintos investigadores y con las cuales avanzamos su asimilación o no por nuestra parte. En primer lugar el yacimiento situado en llanura ocupa el espacio definido por la primera terraza sobre el río Tajo por su margen izquierda muy cercano al escarpc dc éste -primera línea de dominio visual-. Representa un territorio relacionado fundamentalmente con la llanura de inundación aluvial en función del aprovechamiento de los recursos hídricos que marca dicha red -agrícolas recolectores y ganaderos materias primas líticas y leñosas proximidad a los niveles frcüticos etc.- así como una zona también donde se produce el contacto entre los dos ceosistemas -el fluvial y las parameras interiores que reafirman el potencial cinegéticos y salinífcro que posteriormente comentaremos- Resulta primordial la documentación en el yacimiento dc un po!l'ntc depósito conforme nos acercamos al escarpe de la terraza -que matizado por las alteraciones postdeposicionales de éste- confirman una relación más directa del asentamiento con varios tipos de dominio -visual sanitario y próximo- de la llanura de inundación aluvial así como la características culturales que se reconocen y ejerce este poblamiento sobre un paisaje o territorio socialmente domesticado. Por el momento a nivel microespacial debemos destacar varias hip<ítesis: Por un lado desconocemos los límites precisos del asentamiento si hien para casi todos los yacimientos de esta época y los pertenecientes acogotas 1 no parecen presentar recintos que hayan dejado ~uella arqueológica y pudiera no haber sido delimitada de ninguna forma la /.(lna ocupada (FERNANDEZ-POSSE 1998). Si bien esta carencia puede ser revisada a la hl! (il' nuevas interpretaciones relacionadas con los lugares donde se ha invertido fuerza de trahajo por parte de la comumdad por motivos diferentes -habitación y produeción- y que pudieran estahlecer di i'l'rencias entre e intra asentamientos -zonas habitacionales zonas de transformaci<ín y consumo- y tl'l'ritorio explotado -zonas de producción y reproducción del ciclo agrario o pecllario- (D AZ D ~L R io et allii 1997). En este sentido los "hoyos" o "silos o fondos" se desarrollarían conlo unidades 28. 1 arqu olocjíc\ Y antropolocjía b L yaclml nto RB R ño prínclp. 11. íntimamente ligadas funcionalmente al asentamiento -unidades domésticas- apareciendo próx~mas entre sí sin p;der afirmar de momento si resultan perimetrales o inters~i~iale.s entre ~s dstntas unidades habitacionales aunque sí parece claro una abrumadora :u~clon hnal de.estas. ~omo basureros y por ello amortizadas a las que habría que sumar la practca comun. de 1l1cluswn de distintos tipos de estructuras funerarias y por tanto relacionadas con el. espaelo cotdano. ~e distinauen ante todo dos conceptos importantes. Por un lado en lo que se refere al area hab~taclonal pode~os pensar en un "concepto de vivienda más bien mueble que inmueble" (FERNANDEZ POS SE 1998). Por otro el concepto de "Ager" o del "Entorno" entenddo como un concepto e percepción por parte del hombre en términos de paisaje y no de tierra -concepto que se desarrollara a lo largo de la Prehistoria hasta el cambio radical generalizad~ en la postenor Edad ~el Herro como teoría lanzada por Bradley y recogida por diversos autores (FABREGAS y RUlZ-GALVEZ 1994). A pesar de tratarse de un área de ocupaclon habitacional ~asentamiento- la limitación espacial anteriormente explicada unida a la destrucción parcal de los mveles supenores 25 1m p den un conocimiento preciso de los verdaderos hábitats que se desarrollaron en el yacimento lmtando tanto la interpretación: _ De la caracterización de los asentamientos en cuanto a su tamaño recogiendo general aceptación de ocupaciones cortas muchas veces discontinuas que pudieran. hacernos creer que más bien cabe hablar de campamentos -o establecimientos temporales o cíclcos anuales o pohanuales- que de auténticos poblados en la zona y generalizable a todo el entorno meseteño cuanto menos norte (FERNÁNDEZ-POSSE 1998). _ Como de su filiación o posición como asentamiento primario o secundario -si es que la hubiera- o en cierta conjunción con otros de la zona -en llano o en altura-. En este sentido el carácter de asentamiento estacional o esporádico-cíclico está en relación con las prácticas de una economía mixta donde una agricultura ex~en~iva puede ser la base económica fundamental (V ALENTE 1992). Apoyando esto los nuevos anahsls han dlst1l1gmdo una aporte mayor vegetal que animal en la dieta tanto para poblaciones de reborde como de plena cuenca sedimentaria de la Meseta (TRANCHO et allii 1996) matzando 1l1terpretaclOnes historiográficamente más antiguas (J1MENO y FERNÁNDEZ 1991) que situaban a. las comunidades de los rebordes montañosos con un peso mayor del pastoreo sm olvdar la posble existencia incluso ahí de prácticas agrícolas y recolectoras. Pero por otra parte no cabe duda que en todos los ambientes habría que sumar una ganadería parcialmente estabulada de su.ldos y ovicápridos en incluso bóvidos que obligaría según la pauta de aprovechamiento extensvo del territorio a la adecuación del modelo de ocupación a su economía y forma de explotar regeneratlva del territorio que hizo posihle la pervivencia durante más de siete siglos de esta forma postva de relacionarse con el medio. Enfatizamos aquí el hecho de que la forma de explotación unida a la capacidad. de regeneración natural de un territorio en función de sus características climáticas -ombrochma de tpo seco superior a 350 mm. de precipitaeión- edáficas y ambientales al flll Sll una preslon humana importante son las que llevan a afirmar que la etapa clímax para el terreno de Aran uez es el bosque 25 Unidades habitacionales para las cuales se les supone de estructuras reali/.adas con. materiales percce~eros que incluso hemos documentado en el yacimiento mediante "" improntas de ranlales dejadas sohre pequenas pellas de harro (ORTZ y LÓPEZ 1 Y97). 29

arqu olo(jía y \ntropología 6 l yaclml nto RB R ño prínclp 11 o dehesa de tipo mediterráneo de encinar o esclerófilo 'd' " " ' zonas más b' d' ' ' um o a os coscojares y tomllarcs para las a las o os tarays carnzales y 'd -'1 d " encharcamiento Podría scr alcanzado d' h es~a anda es pro ucldos en nberas y zonas de d ' " C o paisaje e forma natural S ad "d d"1 con Clones hubiera un aislamiento de l. " h' ' " emas e le las 1997) a acclon umana en vanas generacones (GONZALEZ de ocupa~~nqu~e~ú~r~::~r~~o~emos es sd i enllos desp~azamientos que o?ligó o favoreció el modelo y por en e a relaclon entre asentaml t ' " traslaciones del total o arte di "en os slllcromcos- exigió establecimientos satélite- : sino d: u~;~;~es sob~~. el t~rntono explotado -con posibilidad de estructura económica si ' ' l' ' po aconaes que permitieran desarrollar parte de la perddas de capital suficientes como para que afecten a la supervi~~n:i;u~e\m~r~q~en ~~a~anmente justificar un modelo más com le'o p... g os autores han llterpretado -llteresadamente para resultar parciales permanecien~ojel ~e~;~a~~~~z~~~~e ~a s?c;eda~- quedich~s traslaciones podrían lugares base o centros de sedentarización ma ' _ ac~on -n ant y seml c as como su ganadería en o con otro patrón ocupacional diferente y~l ~ llclus~ r~laclonados con otros ccntros mayores- semisedentarismo propio del cambl'o de t 'b' 'dlenf"l o e~g o ados todos ellos en un estadio de n us e laclon genealógl "t ' que nosotros pensamos aún no deben producirse en este ambl'ent t ca Y es ructuras mas complejas e cu ura concreto En este sentido parece aceptado que los G ' - de tener una demografía baj'a constant 1 "'rupos mesetenos en el segundo mileno. adcmás e e acceso a os recursos nunca leg' '1 hl' ' alcanzar el umbral crítico de co t" ". o a resu tar pro ematlco o mpe ClOn con estos lo que unido a l' 't '1'" j' posible contacto más social " ' as ras aclones avoreccna el LÓPEZ t ll'" que economlco entre las comumdades (GARRDO y MUÑOZ 1997' e a 11 ep) ASimsmo al no competir por t " " " '.. homogeneidad de su cultura material ' r " e erntono se Justlca 1<1 crcciente de formas permanentes de desi ualda~ con guraclon extensa de Cogotas y también la incxistcncia introducción de el " g SOCial. En e;te ambiente fundamentalmente igualitario. la " ementos pastonles sobre la econolma agraria (DAZ DEL RÍO 199'1) " presencia de la figura del liderazgo ue s '." ' ". ds como la coordinar acciones y empresas ;Ole~tiva~"ejelce como expreslon de una autordad capacitada para jerarquizaeión (FERNÁNDEZ-POSSE 1998~o siempre representa un desarrollo continuo hacia la En otro orden de cosas y retomand l. " yacimiento Príncipe p()del '. j" o d~ asocacones entre estructuras y matcriales en el nos red rmar su caracter de asent 't l l' materiales enfatizan su relación con los tipos agrícolas y pas~oril~~~:~a~~(~~a~o~~la ciertos elementos Al La presencia de grandes vasijas de 'tima' '> d dt '1 cotidianas pero costosas or 1; ;n~ersi~n ~endl~ - e C transporte entre asentamientos- aunque labor organizada y plani~icad'l de :. ~e ~r~h:(: que representa su fabncación ejemplifican una é ocas del año ' > Cd~dC 1 e reserva ahmentana para distintas -y camhiantesp. ' To~o esto se dsocld de orina comun a tareas agrícolas no necesaria permanentemente sedentdflzadas puesto que no result'l difícil su reprod." Y vez elegida la opción de camhio de emplazamiento poh'lacional ucclon en otros ugares. una B Por otra parte podríamos identificar indirectamente' 1 ".' 'd. acercarían a la llamad'" l' d d gunas clctlv ades desarrolladas que nos calcolítico es' a rev: uclon e los productos secundarios" Esta se origina a partir del queseras-~: reia~~~y~~: l~pu~:;s.ve~es por fa exlste?ca el~ el registro de encellas -coladores o ucclon y trans ormaclon de lacteos y por ende ganaderos 30 arqu olocjía y antropología b l yaclml nto RB R ño prínclp n Estos dos ejemplos unidos a otros materiales como la industria lítica la presencia de restos faunísticos. etc" apoyan la caracterización de economía mixta con un mayor peso de la agricultura preeminentemente extensiva -"de tala y roza" sobre todo de las riberas fluviales rápidamente enmarañadas- como base del sistema económico (MUÑOZ 1993) combinándose con la ganadería A su vez habría que sumar otros recursos bióticos como pesca y caza 26 recursos naturales como la extracción de sal 27 -a la que tantas veces se le ha querido asociar otras implicaciones de bien de intercambio- y el aprovechamiento de los recursos minerales o naturales de la zona -incluyendo la metalurgia aún no localizada en el yacimiento- En este sentido un papel fundamental en la cadena son los recursos líticos en los que su capción sería cercana y directa mediante nódulos silíceos o cuarcíferos recogidos de las riberas fluviales portándolos sus poseedores a otras áreas de asentamiento -áreas de transfoffiación- Todo ello es lo que ha venido denominándose por las corrientes procesualistas como "Pluriactividad campesina" (DAZ DEL RÍO 1995) que ha continuado vigente históricamente en sociedades agrarias Este tipo de asentamientos denominados "campos de hoyos" poblados de "fondos de cabaña" etc" se documentan en la Meseta Central en torno a las vegas de los grandes ríos y afluentes -en esta zona el Tajo Jarama Manzanares Tajuña y Henares- desde el Neolítico hasta etapas avanzadas de la Edad del Hierro debido en parte a un desarrollo diferencial en la investigación - favorecido por la intensa transformación urbanística ejercida en el área de Madrid desde principios de siglo- pero también por ser el patrón de ocupación comúnmente elegido para el desarrollo del modelo económico agrícola-pastoril que incluso pervivió durante gran parte de la protohistoria (LÓPEZ et allii ep; ALMAGRO et allii 1996) e historia ribereña (ÁL V AREZ DE QUNDÓS 1804-1993; MERLOS 1998) En resumen el yacimiento de Príncipe 11 se viene a sumar a una lista de yacimientos que conforman un verdadero Bronce Medio o Pleno meseteño con diversidades regionales e incluso locales que los individualizan Esto evidencia tanto una evolución propia de las tradiciones indígenas como en menor medida contactos externos -que no aportes de población- muy dispares - regionales foráneas- con otras zonas que poseen una mayor complejidad si no económica sí social. Estos elementos culminarán en la consolidación de un morfotipo cultural original -Cogotas 1- prácticamente estable y exponente del modelo social y económico elegido por los grupos que ocuparon la Meseta y parte de los rebordes montañosos durante casi un milenio 26 Una característica que parece haher perdurado históricamente dando lugar en parte a la elección de Aranjuo como Real Sitio gracias a la unión tanto de agricultura extensiva e intensiva de regadío ganadería estahulada y cazadero pastos y leñosas haldíos sotos y dehesas así como otros recursos Dc todo ello nos da cuenta a comienzos del XX Alvarez de Quindós refiriendo la presencia de corzos y venados hasta mediados del XV! jahalíes muy ahundantes pero extinguidos ya en el XX gamos tamhién extintos por orden real en 1771 -matall/.a de más de 4000 ejemplares- así como una serie importante de zorros gatos monteses. turones patialhillo.s águilas caudales ánades sisolles. palomos milanos cuervos grajos y chovas así como chorchas y ""domices lobos y conejos -como más de 70000 mil ejcmplares un año- (ALVAREZ DE QUND()S K04-1')'n GONZÁLEZ 1997) 27 Tamhién la constatamos en pleno siglo XV d C. -14'14- en U área lluy cercalla la utili/.at'i(n llc' las Salinas de Alpaxés que generahan entonces unas loo fallegas de sal (Á.V AREZ 1>1'. ()ln>()s K04 1 l)<).\) Y que prácticamente ha continuado hasta mediados dd siglo XX y hall llegado a st'r collsiderados los sll'lo.s salillos limosos o arcillosos más antiguos de la colhllidad de Madrid (;C )N/.Á':/. 1 l)lo). 31

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X GLOSARO arqueología y antropología b l yaclml nto RB Reño prínclp 11. A.e.: Antes de Cristo. ACANALADA: Técnica decorativa que presenta surcos continuos regulares y provocados por incisiones. paralelos ACERBO NECROLÁTRCO: Todas las características y expresiones culturales asociadas al ritual de inhumación o enterramiento reconocidas y utilizadas tradicionalmente por un grupo cultural determinado. ALSADO: Técnica de acabado exterior que deja lisa la superficie cerámica donde no se identifica el instrumento con que se ha realizado.. ANE: Antes de nuestra era. BOQUQUE: Tipo de decoración incisa definida por el yacimiento cacereño en el quc apareció también denominada de punto y raya. Se realiza con la punta inclinada del punzón. BORDES EXVASADOS: cuando la dirección del perfil de la pieza es saliente. BRUÑDO: Técnica de terminación o acabado cerámico realizada mediante la frotación con una espátula o un bruñidor en la superficie y que le confiere un "brillo metálico". CALCOLÍTCO: Período cronológico que comienza a desarrollarse en Europa entre cl Neolítico y la Edad del Bronce es decir desde inicio del milenio a inicios del 11 milenio a. de C. CAL VARA: Conjunto de huesos de la zona superior de la cabeza. CARENA: En elementos cerámicos se trata de un quiebro brusco en el perfil dcl vaso. marcando un ángulo marcado o arista. CEPLLO: nstrumento de cerdas fijadas a un soporte utilizado en la decoración cerámica. dejando huellas de surcos muy superficiales y poco marcados COGOT AS : Período cultural que se desarrolla en la meseta. Su inicio oscila entre el 1600 y el 1300 a. de c. manteniéndose hasta la Edad del Hierro que comienza hacia el siglo V a. de C. CORD?N: Aplicación de un elemento plástico en forma de cinta sobre la superficie de la cerámica con caracter decorativo. DEBRS: Deshecho de la talla lítica. DESGRASANTES: Aglutinantes minerales u orgánicos utilizados para dar consistencia a las arcillas. además de reducir su contracción en el secado y cocción. DTGTTACÓN: Técnica decorativa realizada por la presión de la yema de los dedos sobre la arcilla fresca. Es un tipo de impresión. 36 1 i arqu oloqía y antropoloqía b l yaclml nto RB R ño prínclp 11. DSTAL: Extremo final de algunas extremidades óseas. EDÁFCAS: Relativo a la edafología o estudio del suelo. EN ESPGA: Motivo decorativo inciso o impreso con la forma que define el término. ESCARPE: Pared vertical o casi vertical generalmente se encuentra en rocas duras o ~ndurecidas. Realizado por el socabamiento provocado en este caso por el río. También se le denomma terraza o frente de terraza. ESCORRENTA: Sistema de desplazamiento superficial de las aguas de lluvia o de deshielo en forma de lámina o manto. Puede ser laminar cuando las moléculas de agua van en línea recta y turbulenta. ESP ATULADO: Técnica de acabado exterior de un recipiente cerámico en que se identifica el instrumento con que se ha realizado (espátula). ESTRUCTURAS DOLMÉNCAS: Monumentos megalíticos destinados a enterramientos colectivos constituidos por una cámara funeraria. realizados con grandes piedras. verticales que soportan generalmente losas que sirven de cubierta. Existen tres modelos baslcos: Simple o de ~na sola cámara de galería cubierta o cuya cámara es alargada a modo de pasillo de corredor o pasillo de acceso. FACES: Término utilizado en la Prehistoria para definir y diferenciar grupos o conjuntos materiales (locales o regionales) dentro de complejos culturales. FARALLONES KÁRSTCOS: Tipo de relieve realizado sobre rocas calcáreas que deja modelado un gran escarpe. GALBO: Fragmento de un rccipicnte cerámico sin morfología definida. GRAVAS: Tipo específico dc picdra modelada por la acción fluvial. Dc fracción granulométrica o tamaño superior a la arena. HORZONTE: Termino para asimilar una scrie de características materiales que pueden identificar un conjunto cultural quc no csta plenamcntc definido. A veces se emplea mdebldamente como sinónimo de período cronológico. MPRESÓN: Técnica dccorativa rcalizada mediante la presión de un objeto o herramienta sobre la superficie de la cerámica cuando el barro aún csta fresco. NCSA: Técnica dccorativa lúnnada por trazos conseguidos con la aplicación corrida de un instrumento apuntado. bicn sobrc la pasta aún ticrna o cocida. NTERSTCALES: Espacios cntrc la unidadcs lahitacionalcs. 37

arqu ol(x ía y antropoloqí\ Ó l yaclnll nto RB R ño prínclp 11. arqu oloqía y antropoloqía Ó L yaclml nto RH R ño prínclp 11 MAMELÓN: Elemento plástico aplicado a las paredes del cacharro y utilizado para favorecer su suspensión o como elemento decorativo. También denominado pezón. OMBROCLMA: Tipo específico de caracterización del paisaje en relación con las condiciones climáticas PTHOS: Grandes vasos empleados para provisión de cereal también utilizados en las inhumaciones o enterramientos. PLÁSTCA: Técnica decorativa que consiste en la aplicación de pasta cerámica sobre la pieza comúnmente en forma de cordones o mamelones. PRECAMP ANFORME: Etapa cronocultural incluida en el Calcolítico asociada a su etapa plena. PROTOCOGOT AS: Fase de formación de la cultura de Cogotas y l se desarrolla desdc el s. XV hasta el desarrollo pleno de Cogotas en el 1300 a. de C. PUNZÓN: nstrumento puntiagudo realizado en hueso asta o metal. SL EX: Roca silícea de origen orgánico o inorgánico; es una roca muy dura de grano muy fino y brillo vítreo con filos agudos y transparentes. SOCEDAD ARGÁRCA: Sociedad desarrollada durante la cultura del i\rgar. en la r.dad del Bronce del suroeste de la Península bérica. TERRAZA FLUVAL: Superficies más o menos planas a ambos lados del valle de un río fol'llladas por la acción sedimentaria y erosiva de éste. TOSCO: Acabado o terminación de la pieza grosero basto. UNGULACÓN: Técnica decorativa obtenida por la presión de las uñas sobre la pasta l'l'';imi';1 fresca. Es un tipo de impresión. ZAPATA: En este caso se ha utilizado el término asimilado a los sondeos estratigr;ifil'os coincidentes con las zonas donde se situaron las zapatas dc cimental'iún del edifil'io. 's dl'l'ir los cortes u oquedades donde se embuten las vigas de para los cimicntos. 39

.:') arqu oloqía y antropoloqía b l yaclml nto RB R ño prínclp 11 lndce 1. LA ARQUEOLOGÍA y SUS CRCUNSTANCAS: DOCUMENTACiÓN ACTUAL DOCUMENTACÓN HSTÓRCA.... 11. DOCUMENTACiÓN ARQUEOLÓGCA.... 7 9. ENTERRAMENTO: ARQUEOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍA. 11 V. EL YACMENTO: REGSTRO MATERAL.... V. ARQUEOLOGÍA DE LA MUERTE: EL MUNDO RTUAL. 16 22 V. LA RECONSTRUCCÓN CRONOCULTURAL: ENCUADRAR E NTERPRETAR. 24 V. PASAJE CULTURAL VERSUS TERRTORO.. V. BBLOGRAFÍA.. X. GLOSARO.... 28 32 36 lndce DE FGURAS Figura l. Situación del yacimiento Príncipe 11 en el casco urbano de Aranjuez.. Figura 2. Esquema reconstrucción de la posición original del cuerpo. Figura 3. Esquema de los restos conservados del individuo.. Figura 4. Gráficos estadísticos del yacimiento.. Figura 5. C3: Vasija de almacenaje con mamelón en galbo inferior.. Figura 6. Z57: nhumación infantil y restos materiales.. Figura 7. Cerámicas decoradas.... Figura 8. Formas cerámicas e industria lítica.. 7 12 \2 \5 \6 \8 20 2\ 40 }

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